¿Y si de verdad fuera un sueño?
Hay muchas referencias en la literatura y en la filosofía acerca de la afirmación de que esta vida es un sueño.
La disquisición se agranda cuando en la discusión se hace la pregunta de ¿y qué es un sueño?
Los humanos transeúntes de la Tierra solemos afirmar que lo que nos pasa mientras dormimos, es un sueño, no ha ocurrido ni ocurrirá lo que hemos soñado, porque no es real, es un sueño.
Así pues nos enfrentamos al choque de dos preguntas: define sueño y define realidad.
Al recurrir a la RAE, nos metemos en una charca mayor porque su definición se apoya en la "fantasía" y para explicar esta última, se apoya en "imaginación" y ésta, la explica así: Facultad del alma que representa las imágenes de las cosas reales o ideales. Con el alma hemos topado. (Alma: 1.f. Principio que da forma y organiza el dinamismo vegetativo, sensitivo e intelectual de la vida.
2. f. En algunas religiones y culturas, sustancia espiritual e inmortal de los seres humanos.
Si buscamos el origen de Alma: Voz patrimonial del latín ánima ‘aire, aliento’, ‘alma’, de la raíz indoeuropea and- ‘respirar’.
Y seguimos sin poder salir del charco.
Y para "realidad", lo mismo. O peor. Porque se apoya en la propia palabra para describirla: Existencia real y efectiva de algo.
Pero aquí, se nos abre un panorama bastante más "espiritual", con la palabra "EXISTENCIA"
Como queremos salir del marasmo en el que nos hemos metido, nos quedamos con dos palabras mágicas para analizarlas : "alma" y "existencia", que son igual de mágicas que incomprensibles para el cerebro humano.
¿Y todo este barullo, para llegar hasta aquí? ¿Para descubrir que no podemos entenderlo con el cerebro y hay que recurrir a la otra víscera - la importante, la principal, la definitiva - que es la máquina de SENTIR?
Cuando lo analizamos con el sentimiento "sabemos", porque lo sentimos y al sentirlo lo comprendemos, que la vida es un sueño y los sueños, sueños son. Y que el de la Barca, tenía razón.
